El catedrático y experto en victimología José María Tamarit rebate algunos de los tópicos sobre la violencia doméstica y advierte de la falta de base empírica de algunas políticas de género

 

El populismo es la venganza de la realidad contra lo políticamente correcto. «Ésa es una muy buena frase», dice Jose María Tamarit Sumalla (Barcelona, 1961), «porque es verdad que los ciudadanos se dan cuenta de que lo políticamente correcto no es tan correcto. Por eso me perturba bastante que la extrema derecha se pueda apoyar en la difusión de los resultados de la investigación. Como se fabricaron bombas atómicas con los conocimientos generados por la física nuclear».

Dice que se confunde victimidad con feminidad.
Mucha bibliografía que como catedrático de Derecho penal y experto en victimología he estudiado pone de manifiesto que la violencia que se ejerce por los miembros de la pareja- tanto hombre y mujer- responde en muchos casos a una pauta de violencia bidireccional (es decir: entre los dos miembros de la pareja). También que cuando es violencia unidireccional, hay tanto de hombre contra mujer como de mujer contra hombre. Hay algunas diferencias entre sexos, pero las diferencias no son las que se expresan en el estereotipo social de que el hombre es necesariamente el sujeto activo de la violencia y la mujer el sujeto pasivo. Esta es una creencia de carácter machista. No siempre el hombre tiene un papel activo y la mujer un papel pasivo.
El estudio que Graña y Cuenca realizaron en Madrid sostenía que un 11,8% de las mujeres encuestadas y un 11,3% de los hombres revelaron ser víctima de violencia física.
Los resultados de los diversos estudios realizados en España y en otros países son coincidentes. Tanto mujeres como hombres relatan que en proporciones similares han sido perpetradores y víctimas.
Entonces…
Mujeres y hombres pueden ser víctimas y agresores o las dos cosas a la vez. Pero hay diferencias entre ellos y ellas. Las diferencias están en la gravedad de los efectos que son peores para las mujeres. Y pese a que pueda molestar nadie puede negar con datos en la mano que existe también violencia de mujeres contra hombres y violencia en parejas homosexuales. A partir de ahí, uno se cuestiona cuál es la base empírica de las políticas que se están aplicando a la violencia doméstica.
Ha habido 1.222.172 denuncias entre 2009 y 2017…
Los datos oficiales expresan siempre una pequeña parte del fenómeno. Está demostrado que las mujeres tienden a denunciar mucho más que los hombres. Por varias razones. La primera porque la mujer que es víctima tiende a identificarse más con ese rol, lo cual la lleva a denunciar; segundo porque probablemente ha recibido consecuencias más negativas del hecho, efectos más graves. En el caso del hombre, quizás no ha recibido una violencia tan grave pero además tiene que enfrentarse a muchas barreras de carácter social para darse a conocer como víctima. Por ejemplo, de reconocimiento por parte de los funcionarios. Es muy difícil para un hombre víctima de violencia en la pareja presentarse a un policía. Ese es uno de los motivos por el que la violencia cometida contra hombres no es denunciada en proporciones similares a la violencia ejercida contra las mujeres. Y además, todas las políticas seguidas en España están orientadas a las víctimas de violencia de género. Algo que no sucede en otros países del mundo. No existen leyes basadas en el concepto violencia de género en otros países.
¿Somos una excepción?
Total. En Europa sí.
¿Cuáles son los defectos de la LIVG?
Para mí el más grave es la existencia de los juzgados de violencia sobre la mujer. Eso no existe en ningún otro país de Europa. La existencia de estos órganos supone una vulneración del derecho a un juez imparcial, un derecho fundamental que está en la Convención Europea de Derechos Humanos. Las críticas a la inconstitucionalidad de la LIVG se han centrado en que las penas, que se prevén más graves para los hombres que pegan a sus mujeres que al revés (y eso desde algunas perspectivas podría justificarse por los efectos más graves que padecen las mujeres en comparación con los hombres). Sin embargo, lo que no tiene ninguna vía de justificación posible de acuerdo con la Constitución y con la Convención es que un episodio de violencia en el que mujer y hombre puedan haber ejercido violencia mutuamente, tenga que juzgarlo resolverlo un juez que se denomina juez de violencia sobre la mujer. Ya de entrada, en su propia denominación, le falta el requisito de la necesaria imparcialidad. Es inconstitucional.
Pero la LIVG fue declarada constitucional por el Tribunal…
Sí, pero los recursos de inconstitucionalidad pusieron el acento en la diferencia de penas, y ahí el Constitucional dio diversos argumentos. Y uno de ellos se basa en una falacia, al asumir que dado que de modo abrumadoramente predominante la violencia se ejerce por los hombres contras las mujeres, y no al revés, el legislador no incurre en inconstitucionalidad. Pero esa creencia, por mucho que la exprese un tribunal constitucional, contradice los hallazgos de la investigación empírica.

No hay estimaciones de la violencia que ejercen mujeres contra hombres.
Si utilizamos los datos del estudio al que se ha referido, un 11%, tanto de mujeres como de hombres, han sido sido víctimas de violencia física o psicológica en sus relaciones de pareja.
En ocho años las denuncias de violencia sobre mujeres son de 1,2 millones.
Es que las denuncias de violencia en relaciones íntimas son sólo la punta del iceberg…
Hay muchas más…
Como los delitos sexuales. Se denuncian menos del 10% de los delitos sexuales.
Esta ley al menos sirve para que se maten menos mujeres. En España las cifras son más bajas.
Es difícil demostrar cuáles son las causas de que haya disminuido ligeramente el número de mujeres muertas a manos de sus parejas. Uno de los problemas de que la legislación sobre Violencia de Género no esté fundamentada empíricamente es que no puede ser eficaz. Por ejemplo, muchos programas de tratamiento de hombres violentos contra sus parejas se basan en programas cognitivos que tratan de erradicar valores machistas. Claro, los que han diseñado y aplican estos programas quizás no se han parado a pensar que las razones por las que estas personas ejercen violencia contra sus mujeres no necesariamente tienen que ser de carácter machista.
¿Por qué lo hacen?
Las razones por las que una persona comete actos de violencia son en general diversas. La ciencia utiliza siempre el concepto de factores de riesgo. El machismo es un factor de riesgo, como lo es, por ejemplo, el alcohol. Pero no es la única explicación.
El haber sufrido malos tratos también influye…
Este es el principal predictor de ser víctima o perpetrador de violencia en las relaciones íntimas. Y claro, si se sigue pensando que la violencia en las relaciones de pareja es estrictamente un problema de valores machistas, no podemos abordar adecuadamente el fenómeno.
Se habla de que hay muchas denuncias falsas por parte de mujeres…
Probablemente hay algunas.
Pero usted dice que hay pocas denuncias.
Yo creo que la mayor parte de denuncias que se presentan no son falsas. Pero claro que puede haberlas. Lo que no podemos pensar es que cualquiera que diga que puede haber algunas denuncias falsas pueda ser calificado de «machista».
Si no es por machismo, ¿por qué mata un hombre?
El hombre puede matar por machismo. Y puede matar porque la violencia esté instaurada en su forma de responder a la tensión y si está viviendo en su relación de pareja una situación de estrés, puede acabar con un final trágico. La muerte puede ser la consecuencia de episodios de violencia previos que pueden haber sido unidireccionales o bidireccionales. Los estudios distinguen entre la violencia en la pareja que tiene un carácter conflictual y aquella que tiene una explicación basada en la dominación. Los casos más graves, pero que son minoría, son los calificados como terrorismo doméstico y los que terminan en muerte, pero son una ínfima minoría.
¿Terrorismo?
Es una expresión que no me gusta. Sobre la dominación hay que decir también que los estudios sobre violencia en la pareja muestran que hay diversos modelos de parejas. A veces el feminismo predominante da la impresión que está pensando estrictamente en el modelo de pareja tradicional, en el que la mujer es la que está en casa y el hombre es el que llega borracho y pega a la mujer. Bueno, pues esto quizás corresponde a un tipo de pareja, pero no es en ningún caso el único existente. Entre los distintos modelos de pareja que existen, hay casos de dominación masculina y casos de dominación femenina.

El año pasado creo que fueron 47 mujeres asesinadas. No hay una cifra similar de hombres.
No. En homicidios está claro que hay una diferencia importante. Hay hombres muertos a manos de sus parejas pero son muchos menos. Incluso en EEUU, aunque allí las diferencias son menores, quizás por el mayor acceso a las armas que iguala un poco más las posibilidades de matar entre hombres y mujeres.
¡Vaya!
Lo que hay que aceptar es que, desde una perspectiva científica, erradicar la violencia es muy difícil y, por lo tanto, a lo que debe aspirarse es a reducir los factores de riesgo y a proteger a las víctimas. Otra cuestión que muestra el error en que se basa en gran parte la política predominante de violencia de género es que en los países nórdicos, en sociedades más igualitarias, hay más violencia contra las mujeres. Por ejemplo, según una reciente encuesta europea de la FRA, el porcentaje de mujeres que han sufrido violencia en una relación de pareja a lo largo de su vida es de un 30% en Finlandia y un 28% en Suecia, más del doble que en España, con un 13%.
Allí hay mayores tasas del alcoholismo… ¿Mata más el alcohol que el machismo?
Son dos factores importantes pero los datos de los países nórdicos indican que el machismo solo es un factor.
Pero las cifras en España de asesinatos de mujeres a manos de su pareja son mucho más bajas que en otros países del mundo. Entonces, ¿tampoco puede decirse que se deba al éxito de la ley?
No, porque antes de la Ley de 2004 no eran mucho más elevadas.
¿Cómo es el patrón del maltrato de la mujer al hombre?
Quizás la mayor diferencia respecto a los hombres sea que las mujeres se comportan de modo más violento en sus relaciones de pareja que en otro tipo de relaciones sociales. Lo que nadie discute es que fuera del ámbito de la pareja y de la familia, los hombres son mucho más violentos que las mujeres, y normalmente se comportan de modo violento con otros hombres. En cambio, ¿por qué la mujer, que es mucho menos violenta que el hombre fuera de las relaciones íntimas, en el ámbito de las relaciones íntimas se comporta de modo más parecido al hombre en cuanto a la violencia? No hay respuestas definitivas.
Porque los hombres son más violentos y se suicidan más también…
Sí, pero las mujeres se deprimen más. Quizás los hombres resisten menos la depresión. Tienen menos estrategias de afrontamiento, tienen que comportarse según la expectativa de ser fuertes. Pero volviendo al tema, y ésta es sólo una teoría, me parece que los motivos por los que una mujer puede ser violenta en situaciones de pareja es porque pone sus expectativas en relaciones que luego pueden verse defraudadas, lo cual genera tensión, a la que algunas pueden responder según una pauta aprendida de violencia física o psíquica.
Las consecuencias de la violencia son más evidentes para la mujer.
Podríamos decir que las mujeres también pegan, pero los hombres pegan más fuerte y hacen más daño. Eso sería una frase que podría resumir bastante bien lo que sucede.
No hay cifras que avalen lo que dice.
Si se refiere a cifras oficiales éstas se basan en denuncias, y las mujeres denuncian mucho más que los hombres. Ya le he dicho que los hombres tienen que superar muchas más barreras. Por ejemplo, en Reino Unido han puesto en marcha un programa específico para facilitar que los hombres puedan presentar denuncias por agresiones. Se han dado cuenta de que los hombres no denuncian, incluso por agresiones sexuales.
Eso es imposible.
Eso pensaba yo hasta que vi estudios urológicos en el que se prueba que, en determinadas situaciones, y respecto a determinados hombres, una situación de estrés o de intimidación puede provocar excitación sexual. Así sucede, aunque está claro que la violencia sexual la practican más los hombres que las mujeres.
Parece un poco contradictorio que haya tantas trabas para que un hombre pueda denunciar en un sistema patriarcal…
A mí me parece lógico porque se supone que el hombre no es víctima en un sistema patriarcal, una palabra abandonada por la propia literatura feminista.
¿Entonces la LIVG es machista por precisamente negar la condición de víctima al hombre?
Creo que hay un fondo de valores sexistas y machistas en este estereotipo. El feminismo tiene la oportunidad de reinventarse, y de buscar otro tipo de estrategias para conseguir su objetivo, que era el de la igualdad social entre hombres y mujeres. Pero esto en general solo se dice con la boca pequeña en los ambientes académicos.
Nadie lo dice en público. Quizás porque este feminismo está fuertemente subvencionado…
Así es. Pero el deber de los académicos es divulgar los resultados de la investigación e intentar que las ciencias sociales sean tomadas en serio.

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