Lorenzo Piquer, quien sufrió el mes pasado un brutal ataque de su expareja en el que le propinó hasta 16 cuchilladas, ha vuelto a su casa en La Mata de Morella tras semanas ingresado, y desde allí seguirá ahora la recuperación.

«Gracias por salvarme la vida». Estas son las cinco palabras que más repite desde su salida del hospital. Lorenzo, en declaraciones exclusivas para Mediterráneo, mandar un mensaje de gratitud hacia todas las personas que le han ayudado. «Quiero agradecer a los médicos y al personal de la ambulancia todo lo que han hecho por mí», manifiesta.

Pero su reconocimiento trasciende al personal sanitario, ya que también se acuerda de aquellos que, de una u otra forma, intervinieron durante el suceso e impidieron un trágico final: «Mi gratitud con los vecinos que vinieron en mi auxilio y llamaron a la ambulancia es inmensa. Sin su ayuda, hoy no estaría aquí».

Además, Lorenzo se deshace en halagos con sus conciudadanos por haber cuidado de Mussolet, su perro, durante las semanas en las que estado ingresado. «Es lo único que me queda; lo quiero como a un hijo. Me lo han cuidado estas semanas». Y por no olvidarse de nadie, también se acuerda de la Guardia Civil del cuartel de Morella. «Me han demostrado mucho, en especial el agente Manolo. Me asesoraron con todo lo que tenía que hacer para poner la denuncia. Se han preocupado por mí salud, e incluso vinieron al hospital a visitarme. Estoy más tranquilo de saber que los tengo ahí», indica.

 
RESPUESTAS // Todo esto llegó después de un ataque que, a día de hoy, Lorenzo no llega a entender. «Estábamos mal, pero no pensaba que pudiese hacerme algo así. Voy a solicitar un careo en la prisión para preguntarle, quiero saber por qué lo hizo», afirma.

Días antes de la agresión, ella había recibido una orden de alejamiento por denuncias previas. Lorenzo estaba solo en casa. Era por la mañana, mientras se preparaba el desayuno, cuando oyó un ruido en la puerta de la calle. «Subió las escaleras, entró en la cocina y fue directa al cajón de los cuchillos. Solo me dijo: Voy a matarte, y a partir de ahí me atacó». La agresión se alargó durante minutos en los que, según relata, trató de defenderse.

«Yo estoy muy mayor, voy a hacerme diálisis tres veces a la semana, no tengo fuerza. Y ella me agredía muy fuerte, tenía más fuerza que un toro. De un golpe me rompió una costilla».

Los médicos contaron 16 heridas por arma blanca entre espalda, brazos, cuello y abdomen. «Me cortó con dos cuchillos, uno más grande y uno más pequeño. Al final me pegó una en el cuello. Por eso se fue, pensó que ya me había degollado». Tras la brutal agresión, Lorenzo alcanzó el balcón y pidió socorro a gritos.

Ahora, tiene por delante una larga recuperación. «Por el momento, seguiré yendo al médico para la diálisis tres veces a la semana. Antes me lo hacía en casa, pero ahora ya no puedo». Tras años sin contacto con sus familiares, quiere retomar la relación. «No tengo a nadie, solo estamos yo y Mussolet», cuenta.

 

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